Ada Colau está al filo de la noticia en multitud de ocasiones y esta vez el tema a debate es la prostitución. Concretamente la prostitución voluntaria. La alcaldesa de la Ciudad Condal ha puesto en marcha el mecanismo para regular la prostitución cuando es ejercida de manera voluntaria.

 

Se reaviva así un debate que va reapareciendo según cambian las legislaturas o se aprueban nuevas normativas que modifican en alguno o varios los términos en los que el sexo en la calle puede practicarse. Aunque está claro que no sólo la calle es el escenario para los encuentros de pago y la nueva normativa tiene en cuenta la actividad de sitios como Felina y la de las escorts, mujeres que llevan a cabo su actividad en locales de lujo, hoteles o que frecuentan determinados bares de copas para encontrarse con sus clientes.


La nueva normativa

Ada Colau recogía a finales del año pasado una propuesta de Ciutadans cuyo objetivo es claro: regular lo que pasa en las calles de Barcelona. Porque la prostitución es una realidad (y es de prever que lo seguirá siendo) y también lo es el hecho de que la ordenanza de civismo que se aprobó hace apenas unos años no ha sido efectiva a este respecto.

 

Con el reglamento que se está tramitando ahora en Barcelona —y que encuentra acciones similares en otras ciudades españolas— lo que se persigue es legalizar los locales, retirar el sistema de multas a prostitutas (injusto e inefectivo) y reconocer legalmente a aquellas mujeres que libremente practican el sexo como modo de vida.

 

Las acciones se llevarán a cabo tanto en la calle como en locales, reconociendo la realidad de la prostitución voluntaria. El fin de todo ello es mejorar las condiciones de higiene y de seguridad en las que el sexo de pago se lleva a cabo.

 

De hecho discursos de destacadas feministas europeas ya hace tiempo que propugnan medidas de este tipo y que se oponen al extendido discurso feminista abolicionista, que pretende acabar del todo con la prostitución entendiendo que después de todo se trata de una forma de oprimir a la mujer. Frente a estas voces se alzan otras que defienden el sexo como una de tantas esferas en las que una mujer puede tomar las riendas y decidir que quiere hacerlo a cambio de dinero.

 

Lo que está claro es que es un debate con muchas aristas pero regulaciones como la que impulsa Colau son necesarias para hacer avanzar la situación.

¿Con qué visión te identificas más, regulación o prohibición? ¿Qué te parece disfrutar más libremente de sitios como Felina? ¡Esperamos tus comentarios!