Desde pequeños, siempre nos han enseñado la importancia de cuidar de nuestra higiene bucodental. Conocemos lo necesaria que es, incluso aunque no hayamos estudiado un grado superior en higiene bucodental. La buena higiene previene la caries, el problema principal que lleva a la pérdida de piezas dentales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que alrededor del 30 por ciento de las personas de entre 65 y 74 años no tiene dientes naturales. Y esto, por supuesto, está relacionado con que el 100% de los adultos cuenta con, por lo menos, una caries dental, un problema que, de no tratarse, como decíamos, puede llevar a la pérdida de la pieza afectada.

Pero hay más factores que pueden llevarnos a sufrir de una mala salud bucodental en la tercera edad.

Causas de los problemas bucodentales

La propia edad es uno de los enemigos principales de la boca. El proceso de envejecimiento pasa factura a las encías y las piezas dentales, y esto empeora si ya cuentan con problemas como la caries de antemano.

Además, es común que haya una retracción de las encías, lo que lleva a que la raíz de la piza dental quede más expuesta, con menos tejido de soporte y, así, con menos sujeción y, por lo tanto, con más probabilidades de pérdida.

Otros problemas que llegan con el paso del tiempo, como problemas de movilidad, olvidos o simple pereza, pueden hacer que no se sigan las recomendaciones del dentista y que, así, empeore la higiene bucodental.

También encontramos como percance la toma de medicamentos, como diuréticos, antiinflamatorios o ansiolíticos, que contribuyen a una reducción de la producción de saliva, la cual tiene el importante cometido de proteger dientes y encías.

Otros tratamientos médicos, como la quimioterapia, tienen efectos secundarios en la cavidad bucodental.

Enfermedades como la diabetes, la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple, por citar sólo algunas de ellas, pueden presentar entre sus síntomas afecciones diversas en la boca. Por no mencionar otras enfermedades, como párkinson o alzhéimer, o la demencia, que dificultan o impiden al paciente llevar una buena higiene dental.

Finalmente, también encontramos exposición a agentes tóxicos que pueden pasarnos factura: tomar bebidas alcohólicas o fumar puede afectar a la salud bucodental, y muy especialmente, en personas mayores.